MIRADA HISTÓRICA
ARQUIDIÓCESIS DE FLORENCIA

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“MEMORIA DE UN CAMINO DE FE ENTRE LUCES, SOMBRAS Y ESPERANZAS”

Fueron los indígenas Andaquíes, Huitotos y Coreguajes, con sus costumbres y conceptos ancestrales, los primeros pobladores de esta tierra caqueteña. Los colonos, la nueva población asentada en el territorio, quienes llegaron de distintas partes del país, por diversas circunstancias como la búsqueda de oportunidades de tierra y trabajo o refugio por los desplazamientos de la violencia. A partir de estos procesos se esbozan las nuevas generaciones.

 

La Iglesia católica en su misión de evangelizar y promover a “todo el hombre y a todos los hombres”, hizo presencia en el territorio desde tiempos remotos por medio de los misioneros, religiosas de distintas comunidades y agentes laicos de pastoral que, formados por la misma Iglesia, emprenden con ardor la tarea evangelizadora.

 

Abrir caminos, penetrar selvas, construir comunidades, velar por la paz y la reconciliación, formar hombres y mujeres cristianos, impregnar de Evangelio todas las realidades y proponer el horizonte cristiano a todas las periferias existenciales, ha sido y es la misión pastoral de la Iglesia. Misión vivida y reconocida por muchos, cuestionada y rechazada por otros.

Antecedentes

 

Se conoce la acción misionera de la Iglesia católica, si bien esporádica, desde los siglos XVII y XVIII. En 1635, Misioneros Franciscanos radicados en Popayán y Neiva entran por el río Fragua y el Orteguaza. Fray Martín de San José,  parte de Pasto y trabaja en las selvas, es considerado el primer contacto evangelizador con los Andakí de la selva. En 1757, la Real Cédula encarga oficialmente, de los territorios Andakí,  a los Misioneros Franciscanos. Encuentran muchas dificultades, entre estas, que los indígenas huyen hacia las montañas.  Los  religiosos se retiran del territorio en 1800.

 

En 1842 el Congreso autoriza al ejecutivo para contratar una misión católica que promueva la colonización en las selvas del sur. En 1844  el gobierno de Pedro Alcántara Herrán trae a los Jesuitas. En 1846,  parten hacia el Putumayo tres religiosos,  encabezados por el Padre José G. Laínez, en lo que se llamaría la Prefectura del Caquetá, y  en  1847 renuncian a seguir trabajando en la región. Posteriormente, hubo presencia de los Religiosos Capuchinos del Comisariato de Pasto.

Los Padres Capuchinos y la Prefectura Apostólica del Caquetá, Putumayo y Amazonas. 1904.

En el año1902, fray Doroteo de Pupiales aparece como cofundador de Florencia, lugar que antes se denominaba “La Perdiz”. El Padre Doroteo proyecta construir una capilla.

 

El 20 de diciembre de 1904 la Santa Sede de acuerdo con el gobierno colombiano, erige la Prefectura Apostólica del Caquetá, confiándola a la Orden de los Menores Capuchinos. El Papa Pio X designa como primer y único Prefecto Apostólico, al Padre Fidel de Monclar, quien llega en febrero de 1906 e instala la sede en Sibundoy como prefecto Apostólico de Caquetá y Putumayo, e Inspector General de Instrucción Pública.

 

En julio de 1906 llega a Florencia el Padre Lucas de Ibarra, quien el día 5 de agosto bendice una imagen de la Virgen de Lourdes, en una pequeña capilla,  y la proclama Patrona de Florencia.

 

Monseñor Esteban Rojas visita el Caquetá  en 1910 y posteriormente en 1914, exhorta construir un nuevo templo, digno para Dios y para la comunidad cristiana, y asigna esta tarea al Padre Estanislao de la Corts, y el 20 de julio de 1917  bendice el nuevo templo. El Concejo Municipal aprueba el acuerdo y da el nombre de “San Francisco” a la plaza ubicada frente a la iglesia.

 

El 31 de mayo de 1930, el Papa Pio XI decreta la elevación a Vicariato Apostólico,  la Prefectura creada en 1904 y nombra a Monseñor Gaspar Monconill como primer Vicario Apostólico. En 1932 se coloca la primera piedra para el nuevo y definitivo templo y  se encarga de ello, al Padre Jaime de Igualada; en 1.940, Monseñor  Monconill, lo bendice  solemnemente.  Monseñor fallece en febrero de 1946 y en julio de 1947 fue consagrado el segundo Vicario Apostólico, Monseñor Plácido de Calella (Plácido Crous).

 

Durante estos años llegan varias comunidades religiosas para servir a la evangelización en la obra educativa y misionera: en 1946 las Hermanas Lauritas,  inicialmente a Puerto Leguízamo y la Tagua: en 1949 la Comunidad Lasallista para regentar  la Concentración “La Salle” y luego el “Colegio La Salle”. En 1950 la Comunidad de las Hijas de los Sagrados Corazones. También por esta época hacen presencia las Hermanas Capuchinas, y las Hermanas Vicentinas en el hospital de Venecia, posteriormente las Siervas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

Los Misioneros de la Consolata y el Vicariato Apostólico de Florencia.

El 8 de febrero de 1951, la Santa Sede erige el Vicariato Apostólico de Florencia, con una extensión de 103.742 kilómetros cuadrados, encomendándolo al Instituto de la Consolata para las Misiones. Los primeros misioneros en llegar fueron: Juan Bautista Migani, Juan Boetti, Juan Salateo y Luis Marcelino,  para hacer el empalme con el padre Marceliano Canyes, Párroco de la Catedral,  Superior de los Padres Capuchinos en el Caquetá y Subinspector de Educación. Posteriormente, en el mes de septiembre, llega el P. Silvio Vettori.

 

El 10 de enero de 1952, el Papa Pio XII nombra a Monseñor Antonio María Torasso, Obispo titular de Tarso y  Vicario Apostólico de Florencia. Consagrado Obispo en Bogotá el 20 de abril,  toma posesión del Vicariato el 26 del mismo mes. Mons. Torasso, aprovecha el concordato con la Santa Sede para promover la educación. Su misión evangelizadora se caracteriza además, por la defensa de los presos y la promoción  de vivienda para las familias pobres y para los obreros de la Curia; esto  da origen al barrio La Consolata y se construyen casas en los  barrios Las Torres y  Circasia. Muere de Leucemia en Bogotá el 22 de octubre de 1960, a los 46 años de edad y  ocho de episcopado.

 

En diciembre de 1952 se celebra el cincuentenario de la fundación de Florencia,  con la Consagración del Vicariato al Corazón Inmaculado de María;  está presente el Nuncio de Su Santidad en Colombia, Monseñor Antonio Samoré.

 

Durante el año Mariano, 1954, se lleva a cabo “la Peregrinatio Mariae” con la imagen del Corazón Inmaculado de María a todas las parroquias,  el Congreso Mariano  y la Renovación de la consagración el 25 de diciembre.

 

Labor educativa en este período: 1953-1960. El 8 de marzo de 1953, Monseñor Torasso da inicio a la Normal Rural Nacional La Consolata para Señoritas;  comienza en la edificación contigua a la Catedral, lo que hoy es la clínica;  posteriormente se inicia la Escuela Anexa a la Normal, donde funciona actualmente,  y también empiezan  otras instituciones educativas como la Escuela Agrícola del Orteguaza, llamada Núcleo Escolar, encomendado a los Padres Misioneros y a las Hermanas Misioneras de la Consolata. El Padre Silvio Vettori inicia el Internado Escolar para los hijos de los Colonos en Villa Fátima – La Rastra; obra que cuenta  con el servicio de los Padres Antonio Marini, Clovis Audet, Sergio Mossoni, José Cadelano y Ángel Motta.  De igual manera se da inicio al Internado Agrícola para la región del Alto Caquetá, en Solita, para ello, el Vicariato compra a la FAC, los terrenos que pertenecían a la Texas Petroleum Company. Se encomienda la obra al Padre Fortunato Reali. Y en el año 1958 se funda en Florencia el Colegio Juan Bautista Migani.

El 22 de mayo de 1961, el Papa Juan XXIII nombra a Monseñor Ángel Cuniberti, Obispo titular de Arsinoe y Vicario Apostólico de Florencia, consagrado por el mismo Papa en la fiesta de Pentecostés. Toma posesión de la sede el 9 de julio, en la fiesta de Nuestra Señora de Chiquinquirá e inicia su labor pastoral visitando los más apartados rincones del Vicariato en un enriquecedor encuentro con las personas y las realidades.

 

Su labor episcopal, acompañada de los Misioneros de la Consolata, los primeros sacerdotes seculares, las religiosas y los laicos no deja punto de la geografía caqueteña sin visitar y asistir espiritualmente. El contacto amable, claro y respetuoso con indígenas, campesinos, autoridades es otra de las características. Las parroquias se van organizando en lo pastoral y  en lo administrativo junto con la construcción de hermosos templos, adecuadas casas curales, colegios funcionales y prácticos salones pastorales.

 

Tres líneas pastorales caracterizan la acción evangelizadora: primero, la formación y la capacitación humana, “formar hombres capaces y honestos”; segundo, la preparación catequética de los agentes de pastoral, cooperadores laicos, catequistas y profesores de religión; y la tercera línea,  la vida espiritual de todos los agentes y fieles.

 

Para realizar la primera línea, funda el Centro de Capacitación Campesina para la formación de los Cooperadores Laicos de Pastoral,  apoya a los trabajadores, campesinos y profesores agremiados en la CTC, Fanal y Aica, con oficinas en locales de la Curia. En lo social, organiza la Cruzada Social, el Ancianato San Judas Tadeo para mujeres, la atención a los damnificados por la inundación del Rio Hacha en agosto de 1962, que da lugar a los barrios  Monseñor Torasso y  Juan XXIII;  la creación del Amparo del Niño y del Centro Piloto de Educación Especial, del Centro Indigenista, y de  ITUSCO comienzo de la actual  Universidad  de la Amazonia,  además de varios colegios en las distintas parroquias del Vicariato.

 

El segundo aspecto fue la promoción y formación de los Catequistas parroquiales y de los  Educadores en la fe. La presencia de los Sacerdotes como capellanes y profesores en los colegios fue garantía de orientación religiosa de la comunidad educativa, así como la dirección y presencia de comunidades religiosas femeninas; los profesores de religión dependiente de la Coordinación de Educación y de la educación privada, reciben continua capacitación y organización, igual que los catequistas de cada parroquia.

 

Finalmente, acrecienta la vida espiritual con la formación litúrgica, la vida sacramental y la promoción vocacional. Organiza  el Centro Litúrgico, funda el Seminario Menor para la educación de los aspirantes al Sacerdocio y el Monasterio “El Divino Redentor” con las Hermanas Clarisas de vida contemplativa. Promueve la llegada de varias comunidades religiosas: la Fraternidad Misionera Bethlemita, en Valparaíso;  las Hijas de la Divina Providencia, en Florencia y las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, en Belén.

Monseñor José Luis Serna Alzate, Misionero de la Consolata, es  elegido por el Papa Juan Pablo II, el 15 noviembre de 1978, después de la dimisión de Monseñor Cuniberti. El nuevo Obispo toma posesión del Vicariato el 13 de enero de 1979.

 

“A finales de los años 60 emerge la coca en la economía caqueteña” y “desde la segunda mitad de los años 70, al lado de las Farc empiezan a tomar cuerpo nuevos actores de violencia, los cuales se refieren a la presencia de grupos guerrilleros Epl y del M19” (cfr. Tovar, Bernardo y otros: “Los pobladores de la selva”). Estos movimientos con su accionar marcan de forma considerable la realidad que encuentra  el Obispo a su llegada.

 

Monseñor Serna, con decisión y valor, asume la defensa de los Derechos Humanos del campesinado y demás población afectada ante los atropellos de los actores de la guerra; como Alto Comisionado para la Paz, pero sobre todo, como Pastor. Continua la obra de su antecesor en la organización pastoral, la asistencia social, la proyección del Evangelio gracias a los medios de comunicación. El 23 de noviembre de  1982 inaugura la Emisora “Armonías del Caquetá” como también el Auditorio Monseñor Torasso, la Casa de Retiros “Santa Teresita” y la Casa del Clero, restaurada en lo que fuera el antiguo convento de los Franciscanos Capuchinos. De igual forma establece el Secretariado de Pastoral Social (1986) bajo la dirección del laico Oliver Ramírez Granada.

Creación de la Diócesis de Florencia.

El 9 de diciembre de 1985, el Papa Juan Pablo II divide el Vicariato Apostólico de Florencia en dos jurisdicciones eclesiásticas: la Diócesis de Florencia y el Vicariato Apostólico de San Vicente y Puerto Leguízamo.  La primera es confiada a Monseñor José Luis Serna y la segunda a Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga. La inauguración oficial de la Nueva Diócesis se realiza el 5 de abril de 1986. En agosto de 1989 Monseñor Serna es nombrado Obispo para la Nueva Diócesis de Líbano Honda y se designa como Administrador Apostólico a  Monseñor Luis Augusto Castro Quiroga.

 

El 23 de febrero de 1990 toma posesión de la Diócesis Monseñor Fabián Marulanda López hasta entonces obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Ibagué. Con el presbiterio elabora el plan pastoral de la Diócesis, erige nuevas parroquias, aumentan  las vocaciones sacerdotales, son  ordenados varios  Sacerdotes, promociona el Diaconado permanente,  impulsa la Pastoral familiar, sirve como mediador  en la Marcha Campesina del 96. Organiza la gran misión de Reconciliación en el año 2000. En agosto de 2002, es  nombrado Secretario General de la Conferencia Episcopal Colombiana y se traslada a Bogotá. Por lo tanto Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, Vicario Apostólico de San Vicente – Puerto Leguízamo, asume como Administrador Apostólico de la Diócesis y como tal, participa en la celebración del centenario de la fundación de Florencia.

El 21 de enero de 2003 es  nombrado Obispo de la Diócesis Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto. Consagrado el 1 de marzo en su ciudad  natal, el Carmen de Viboral,  toma posesión de la diócesis el 29 de marzo. Continúa la promoción vocacional, y así el primero de enero de 2005, eleva el Seminario Menor San José a Seminario Mayor y establece  el Propedéutico y la Filosofía, mientras que la teología continúa en el Seminario Mayor de La Inmaculada en Garzón, Huila. Ordena  varios sacerdotes diocesanos. Crea el Voluntariado del Amor como expresión de la caridad con los más pobres, apoya la organización de los comedores parroquiales y los hogares de paso Belén y Hermano Pedro; crea la Fundación Luis Guanella para atención y formación de los niños y jóvenes con capacidades diversas. Para la formación del laicado, en el 2007  inicia la Escuela de Teología San Juan Crisóstomo. Auspicia la dimensión misionera de la Diócesis, permitiendo el servicio del Padre Luis Fernando López durante 5 años en el África (Mozambique). Establece la celebración de la Fiesta de la Familia Diocesana y anima la Misión continental en las parroquias de la Diócesis acatando el espíritu de Aparecida.

 

En diciembre de 2010 se celebran  los 25 años de la Diócesis con la participación de un nutrido grupo de Obispos del país y del Señor Nuncio Apostólico, Aldo Cavalli. Y el 15 de julio de 2011 Monseñor Ossa es nombrado por el Papa Benedicto XVI, Obispo de Santa Rosa de Osos donde toma posesión el 28 de agosto.  Durante la sede vacante el P. Obed Ramírez Granada es designado por el Consejo de Consultores como  Administrador Diocesano por un periodo de 23 meses.

 

El Papa Francisco, el 27   de abril de 2013, nombra a Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, Obispo de la Diócesis de Florencia.  Después de la consagración episcopal, en su tierra natal, Santuario, Antioquia, llega a la Diócesis el 11 de julio y toma posesión el día 13 en solemne ceremonia presidida por el Señor Nuncio, Monseñor Ettore Balestrero.

 

Con su entusiasmo pastoral, la diócesis se abre a distintos movimientos apostólicos que oxigenan la vivencia cristiana, reorganiza y actualiza la administración económica y  penetra con su acción los distintos ambientes. Ahora con este nuevo plan de pastoral quiere llevar a todos “el gozo del Evangelio”.

Paso Eclesial de Diócesis a Arqudiócesis

En la Bula LABORANTES LICET, el 13 de julio de 2019  se crea creación la Provincia Eclesiástica de Florencia, a la cual queda integradas las Diócesis de Mocoa - Siundoy y San Vicente del Caguán, con influencia también en los Vicariatos Apostólicos de la Amazonía colombiana. Se exalta la sede Episcopal de Florencia al grado y dignidad de IGLEISA METROPOLITANA y se nombra como METROPOLITANO, es decir, como Arzobispo a Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo.

La fiesta de la inauguración de nuestra Arquidiócesis nos comprometió mucho más en la marcha pastoral, de cara al futuro inmediato, ante los ojos de quienes fueron testigos de esta promoción Eclesial.

Fruto del compromiso, es la búsqueda y expresión de un nuevo PLAN PASTORAL (2023-2027) que oriente la marcha de nuestra Iglesia, todavía más bajo la visión de los “Sueños” pastorales que tiene el Papa Francisco sobre toda la Amazonía.

Por tanto, hemos iniciado nuestro nuevo Plan Pastoral, queriendo iluminar la realidad juntos y con la ayuda de Dios, bajo el dinamismo de un triple enfoque Pastoral: IDENTIDAD, ESPIRITUALIDAD Y MISIÓN.